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La alimentación con fórmula se utiliza cuando la lactancia materna no es posible o suficiente, o cuando los padres deciden hacerlo por razones personales o médicas. Con la gran variedad de leches disponibles en el mercado, los padres pueden sentirse confundidos al elegir. Elegir el tipo adecuado y la preparación correcta ayudan al crecimiento saludable del bebé y reducen los problemas de cólicos, vómitos y mala digestión.
¿Cómo saber si la leche es adecuada para tu bebé?
No causa diarrea ni estreñimiento severo.
No provoca vómitos recurrentes después de la mayoría de las tomas.
No causa cólicos severos ni hinchazón constante.
El bebé aumenta de peso de manera natural.
Se alimenta con relativa calma y duerme de forma normal.
¿Cómo elegir el tipo de leche?
Elige una leche específica para la edad de tu bebé (número 1, 2 o 3).
Comienza con leche normal a menos que el médico recomiende lo contrario.
Utiliza leche terapéutica (como AR o sin lactosa) solo cuando haya una razón médica.
No cambies de tipo con frecuencia sin necesidad.
Reglas básicas para un uso seguro:
Cumple con las cantidades indicadas en el envase.
Usa agua hervida y enfriada.
Esteriliza los biberones y tetinas a diario.
No calientes la leche en el microondas.
Desecha la leche sobrante después de una hora de preparación.
¿Cuándo necesitas cambiar de tipo?
Al aparecer erupciones cutáneas o sangre en las heces.
Ante vómitos severos o persistentes.
Estreñimiento o diarrea continuos durante días.
Débil aumento de peso.
Y el cambio se realiza después de consultar al médico.
Referencias autorizadas:
Organización Mundial de la Salud (OMS) – Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA)


Ahmed Al-Barghash